La mujer barbuda del siglo XIX: Espectáculo y mito

Conoce a mujeres peculiares como Julia Pastrana

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En fotos y postales de la época podemos apreciar a una mujer barbuda vestida con elegancia, joyas y encajes que desafía la imagen de una persona encerrada, exhibida y objeto de bromas constantes. Entonces, ¿cuál es la verdad? ¿Cómo vivieron y cómo fueron tratadas éstas mujeres con barba?

Por ejemplo, gracias al ensayo de Pilar Pedraza “Sobre la mujer barbuda y otras anomalías” en De animales y monstruos, sabemos que Fortune Clofullia, una mujer de clase media suiza, se casó con un joven pintor y tuvo dos hijos, asimismo trabajó con P. T. Barnum exhibiéndose ella y su niño, el infant Esaú. O que Madame Delait empezó a afeitarse en la pubertad al tener una pelusilla en el labio superior, se casó con un joven del pueblo vecino, un carnicero, y se convirtió en la estrella del local cuando éste puso una taberna en el centro de la plaza, era La Femme à Barbe.

Aunque claro, no a todas les fue tan bien, la indochina Krao, originaria de Birmania, apareció en Europa a inicios de 1880 cuando tenía seis o siete años de edad. Se presentó, por el Gran Farini, como perteneciente a una tribu de monos en la que comía carne cruda y arroz, así como el Eslabón perdido de Darwin. Ella sufría prognatismo, hirsutismo general, labios reversibles y pies prensiles y fue defendida en 1883 por el Dr. J. G. Garson al publicar, en el British Medical Journal, que solo era una chica peluda.

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Julia Pastrana

De igual manera  tenemos a Julia Pastrana, una indígena mexicana de la Sierra Madre, sobre la que más información ha sido divulgada, en periódicos como Expansión, Noticieros Televisa y la BBC, a partir de la repatriación de sus restos en el 2013. Mujer oriunda de Sinaloa, cuya fecha de nacimiento se ubica en 1834, padecía de hipertricosis lanuguinosa con hiperplasia gingival, lo que, según sus contemporáneos, le confería una apariencia simiesca.

De acuerdo al historiador Ricardo Mimiaga, miembro fundador de la Academia de la Historia de Sinaloa, Julia Pastrana, al quedar huérfana a temprana edad, fue empleada doméstica en la casa de Pedro Sánchez, ex gobernador del Estado de Sinaloa (1836-1837). Posteriormente, siguiendo el libro Algunas campañas de Ireneo Paz, el administrador de la Aduana Marítima de Mazatlán, Francisco Sepúlveda, compró a Julia Pastrana.

Fue en 1854 cuando Theodore Lent, socio estadounidense de Sepúlveda, se casó con ésta mujer barbuda y la anunció como “Híbrido maravilloso, la mujer simio”, de acuerdo con el Instituto Sinaloense de Cultura. Bajo el cuidado de Lent, recibió en Londres visitas de diferentes médicos, entre ellos, el del doctor Frederick Treves, quien encontró y cuidó a Joseph Merrick, el Hombre Elefante. Treves relató que Julia Pastrana era exhibida en un local mal iluminado y polvoriento, en una escena paupérrima como un perro amaestrado, sin la menor dignidad ni respeto.

Además, Pilar Pedraza menciona que “Como todas las barbudas, Julia Pastrana tenía que soportar que el público gritara que se trataba de un hombre y pidiera que se demostrada lo contrario.” Sin embargo, también es cierto que en un baile de oficiales de Baltimore fue invitada y tratada como una verdadera dama, pues no hay que olvidar que, con barba o sin ella, Pastrana era una artista, tenía voz de mezzosoprano, tocaba la guitarra y era bailarina.

Para 1860 Julia Pastrana murió después de dar a luz a un niño en Moscú y su travesía aún no terminaba. Su esposo, Theodore Lent, pidió el embalsamiento de los dos y continuó haciendo giras para exhibirlos por todo el continente europeo. Fue hasta 1976 cuando la policía noruega pudo recuperar sus restos, aunque solo el de Pastrana pudo ser trasladado al Instituto de Medicina Forense de Oslo y posteriormente al Instituto de Ciencias Médicas Básicas de Noruega.

La artista Laura Anderson, después de años de lucha, logró repatriar los restos de ésta mujer barbuda de Sinaloa para “restaurar la dignidad humana” de la difunta. Por lo que, el gobernador del estado,  Mario López Valdez, encabezó un homenaje por tratar de devolver la dignidad y el respeto, que considera, no tuvo en vida al ser vista y exhibida por una malformación.

Cabe mencionar que la embajadora de México en Dinamarca, Martha Bárcena Coqui, comentó en entrevistas que se trabaja en un convenio entre el Instituto de Medicina Genómica de México y la Universidad de Oslo para realizar investigaciones conjuntas sobre las enfermedades que padecía Pastrana para ayudar a las personas que actualmente padecen dicha condición.

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Homenaje a Julia Pastrana

La vida de Julia Pastrana ha inspirado manifestaciones artísticas, como, la película italiana La donna Scimia (1963), producida por Carlo Ponti y dirigida por Marco Ferreri que retoma cómo su esposo hizo negocio con su malformación. Por fortuna, hoy en día, al fin sus restos descansan en paz en el Panteón Histórico Municipal de Sinaloa de Leyva.

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