¿Un mundo demasiado grande?

Enanos: ¿personajes influyentes?

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Antes de comenzar, es importante destacar que a pesar de existir una diferencia entre los términos enano y enanito, la cual se da por la proporción del cuerpo con referencia a la cabeza, ésta es poco utilizada en la mayoría de los textos. Por lo anterior, debe entenderse que, para fines prácticos, los términos serán utilizados de forma indistinta en la presente entrada.

Los enanos existen, forman parte de la sociedad, alguna vez los hemos visto en la calle o hemos leído sobre ellos en cuentos populares como Blanca nieves y los siete enanos o en novelas como las de J. R. R. Tolkien o Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. Incluso en algunos textos históricos encontramos menciones de ellos, como en  El otoño de la Edad Media del historiador Johan Huizinga, en el que las enanas aparecen como la diversión favorita de las cortes del siglo XV y exhibían sus artes y deformidades como Madame d’Or, la rubia enana de Felipe de Borgoña.

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Izquierda: Enano del Cardenal de Granvela, de Antonio Moro. Derecha: Bufón de don Diego de Acedo, de Diego Velázquez

Por otro lado, un artículo del 2014 de Jot Down, “La Democratización de los Enanos: de la Corte a la Televisión”, busca responder el por qué los reyes se rodeaban de enanos o enanitos así como su papel en antiguas civilizaciones como la maya o egipcia y cómo ahora entretienen a las masas en la televisión, el cine, el porno o despedidas de solteros. Respecto a lo primero, la hipótesis que se maneja es que al rodearse de enanitos los reyes aparecían como auténticos gigantes y se justificaba su poder de una manera visual.

También por la cercanía con la corte, se hicieron y conservaron diversos retratos de enanos en los que destacan los hechos por Diego Velázquez de los enanitos de Felipe IV. Asimismo, se dice que para los mayas los enanos eran seres sobrenaturales, eran mensajeros divinos, por lo que su imagen no era negativa, lo cual contrasta con que para los aztecas ellos no pasaban de bufones. Lo anterior demuestra cómo la imagen de una persona o un grupo de personas cambia dependiendo del lugar y momento histórico en el que se inserta.

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General Tom Pulgarcito, el hombre de 64 cm

Ahora bien, uno de los enanitos más famosos del siglo XIX es Charles Stratton, conocido como el General Tom Pulgarcito, del que todavía se conservan folletines de propaganda. Stratton nació en Bridgeport, EUA en 1838 y fue contratado por P. T. Barnum a la edad de cinco años cuando apenas medía sesenta y dos centímetros.

En sus representaciones imitaba o se vestía como Cupido, Napoleón Bonaparte o un gladiador semidesnudo. Al alcanzar la fama en poco tiempo, salió de su país natal acompañado de Barnum para visitar diversos países europeos: en Londres se presentó ante la reina Victoria que contaba con 28 años,  el rey Luis Felipe de París le obsequio un broche de esmeraldas y diamantes, asistió a una corrida de toros con la reina Isabel.

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Boda entre el General Tom Pulgarcito y Lavinia Warren

Al volver a Estados Unidos, el General Tom Pulgarcito era toda una celebridad. Asistió, en varias ocasiones, a la Casa Blanca en la que pudo conversar con Abraham Lincoln, y se casó con Lavinia Warren, contratada también por Barnum. En su luna de miel tuvo la oportunidad de conocer al Papa Pío IX y Napoleón III, además, después de 20 años de matrimonio, murió en 1883, llegando a medir un metro.

Sin embargo, a pesar de toda la fortuna que reunió a lo largo de su vida por sus presentaciones ante la realeza, la presentación en salones de concierto o fiestas privadas, no le dejó nada a su esposa al despilfarrar sus ganancias en yates o caballos de raza. Lavinia Warren murió a los setenta y ocho años en 1919 y siempre guardó un guardapelo de oro con el retrato de Tom Pulgarcito, por lo que pidió ser enterrada junto a él. Más que el dinero, Lavinia Warren amaba a su esposo.

Para saber la historia completa de Tom Pulgarcito, lee el libro El fabuloso empresario (la vida y la época de P. T. Barnum) de Irving Wallace.

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